Unidad de Docencia e Investigaciones Sociohistóricas de América Latina
 

La UDISHAL tiene como símbolo distintivo una de las esculturas erigidas en el Memorial da América Latina, en Sâo Paulo, Brasil, diseñada por Oscar Niemeyer. Ella es una mano de concreto armado, de siete metros de altura, con los dedos abiertos, en un gesto de desesperación. En la palma, un mapa esquematizado de América Latina, de color rojo, representa la sangre y los sufrimientos de la región y, según el propio Niemeyer,  los “negros tiempos que el Memorial registra con su mensaje de esperanza y solidaridad”.

 La fotografía aquí reproducida fue tomada por Marisa Montrucchio, en agosto de 1999, y digitalizada en nuestra Área de Informática Aplicada a las Ciencias Sociales.

 El Memorial da América Latina fue construido, entre enero de 1988 y marzo de 1989, por iniciativa del ex gobernador paulista Orestes Quércia, con el propósito de promover la integración de América Latina y representar el testimonio vivo de los brasileños de Sâo Paulo en favor de la unión de los pueblos latinoamericanos. Oscar Niemeyer fue el responsable del proyecto arquitectónico y el antropólogo Darcy Ribeiro, el autor del proyecto cultural.

La obra tiene 20.000 m², sobre una superficie de 78.000 m², en la cual se encuentran: la Biblioteca Latinoamericana (la primera, en la región, que tiene a América Latina como tema), la Plaza Cívica (espacio abierto destinado a encuentros multitudinarios y manifestaciones culturales), el Pabellón de Creatividad (exposición permanente de artesanías y arte popular del continente, el Salón de Actos (solemnidades y recepciones oficiales), el Auditorio (para espectáculos artísticos, congresos, simposios y seminarios académicos), el Centro Brasileño de Estudios Latinoamericanos (núcleo central del desarrollo de todo el proyecto del Memorial, instrumento de comunicación e intercambio con otros Centros de estudios de Brasil, América Latina y el resto del mundo), el Restaurante circular (con una carta de platos típicos de las cocinas latinoamericanas).

 “El objetivo, en el fondo, continúa siendo un sueño, un sueño colectivo, que viene a través de los tiempos y que habrá, más temprano que tarde, de concretarse. El día en que seremos todos hijos de una sola América, unida, integrada y, sobre todo, nuestra” (Orestes Quércia).

 “Su arquitectura es creativa, sin nada en común con otras obras ya construidas; es contestataria, porque recusa todos los preconceptos; es armoniosa, porque sus formas, espacios y volúmenes se corresponden; es lógica, porque atiende a la finalidad a la que se destinaba; es una síntesis de las Artes Plásticas, porque en ella las obras de artes nacieron con el proyecto original fijando por anticipado dónde se localizarían y cómo lo podrían enriquecer; es monumental, porque el asunto lo exigía y el arquitecto que lo proyectó cree en la grandeza de las cosas, despreciando esa filosofía de la pobreza arquitectural que algunos, por mediocridad o demagogia, pretenden instituir” (Oscar Niemeyer).

 “El Memoria es eso: una presencia física de latinoamericanidad (...). Él marcará, como obra de arte, nuestra generación en el tiempo, un tiempo en el que el sueño de una América, unida e fraterna, volvió a ganar nuevos alientos” (Darcy Ribeiro).

 
     
 

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Actualizada en septiembre  2004