Toda institución se organiza a partir de un conjunto
de creencias y prácticas compartidas que generan,
expresan y legitiman relaciones de desigualdad y de dominación.
El objetivo de esta investigación es aplicar las
categorías del análisis sociológico
al estudio de la Carrera de Sociología. Nos preguntamos
cuáles son las particularidades que asumen las relaciones
de desigualdad y de dominación en aquella institución
que convierte precisamente a las desigualdades y a la dominación
en su objeto de reflexión cotidiana y que se articula
en torno a una sensibilidad crítica y cuestionadora
de las propias relaciones de poder y de autoridad.
En una primera etapa de la investigación nos aproximamos
al problema desde la perspectiva de los estudiantes. Éstos
componen una población heterogénea, que se
renueva parcialmente año tras año y cuyo rasgo
distintivo es hallarse en una situación transitoria,
en el sentido de que sólo se puede ser estudiante
durante un período acotado de tiempo. No obstante,
es posible identificar prácticas y representaciones
sociales que presentan una cierta regularidad y que moldean
la relación que los estudiantes establecen con la
carrera. Aspectos tan diversos como la concepción
sobre qué es la sociología, el ritmo de cursada,
las formas de estudio, la participación en la política
universitaria, las preferencias teóricas y las orientaciones
académicas, las estrategias de vinculación
con los profesores, las calificaciones, las competencias
adquiridas, la apropiación y el uso del espacio físico,
la interacción con los compañeros o la imaginación
de "perfiles laborales posibles" se encuentran
condicionados socialmente. En su paso por la carrera los
estudiantes van incorporando ciertos esquemas de percepción
que operan clasificando, oponiendo y jerarquizando distintos
tipos de prácticas, que los impulsan a "elegir"
entre opciones previamente construidas o bien a naturalizar
comportamientos y creencias que son aceptados en la institución.
Esos esquemas de percepción y de apreciación
que es posible constatar en sucesivas generaciones de estudiantes
no son algo fijo e inmutable, que se transmite mecánicamente,
sino que en su producción y reproducción intervienen
actores sociales específicos que pugnan por resignificar
el conjunto de ideas o prácticas compartidas. En
esas disputas por otorgar sentido los actores ponen en juego
tradiciones, recursos y experiencias previas. Uno de los
énfasis de la investigación está puesto
en captar precisamente esas luchas simbólicas que
tienen lugar en el ámbito de la Carrera de Sociología.
En esta primera parte del trabajo estamos analizando un
conjunto de datos secundarios sobre participación
política, ritmo de cursada, calificaciones y preferencias
académicas; y realizamos también algunas encuestas
en las que relevamos las opiniones de los alumnos y el tipo
de relación que establecen con la facultad. Pero
el corpus empírico principal es una serie de entrevistas
focalizadas a estudiantes que se encuentran en distintas
etapas de la Carrera (dividimos a la población en
dos grupos según estén cursando materias obligatorias
u optativas).
Desde el comienzo, hubo un esfuerzo conciente y sistemático
de todos los miembros del equipo para objetivar y desnaturalizar
nuestra propia relación con la institución,
de manera de poder aprovechar las observaciones y la participación
que tenemos, en tanto docentes o alumnos, como un insumo
fundamental para la investigación.
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